La bolsa golpea a los osos sin piedad

Seguramente, una de las cosas que más repetidamente he afirmado durante años es la de que “salir es más fácil que volver a entrar”. Obviamente me refiero a los mercados de renta variable. La recuperación a la que estamos asistiendo es, sin duda, una de las ocasiones más impresionantes que veremos para grabarnos esto a fuego.

Con o sin aprendizaje, hay cosas que no se pueden evitar porque son contra-natura. Por tanto, en condiciones similares, muy probablemente volveremos a sufrir las consecuencias de este tipo de recuperación en “v” con tan pocos precedentes. Algo como esto, a esta velocidad, con esta ferocidad, probablemente no se había visto desde 2011. Antes la vivimos en 2011. Y fueron, sin duda alguna, cambios de expectativas más previsibles por motivos que ahora no viene al caso desgranar.

Uno de los movimientos potencialmente bajistas más bien construidos de los últimos 30 años desde un punto de vista chartista, va camino a convertirse en uno de los grandes fracasos de éste. Y nadie encuentra un evidente catalizador en el proceso si es que anda buscándolo… Pero es lo que tenemos y con lo que debemos lidiar en la medida de lo posible.

Así lo digo, asombrado tras otra semana en la que los alcistas volvieron a golpear sin piedad para, en esta ocasión, pulverizar los esfuerzos de los osos propuestos durante la anterior en forma de pautas envolventes y vueltas semanales. Segundo intento en Europa como puede verse claramente en el gráfico del EuroStoxx50 total return, y primero en Wall Street desde que se retomó el dominio comprador vía vuelta en “v”.

Es cierto que hay índices norteamericanos que se han quedado rezagados en Wall Street estos días, Russell2000, Dow Jones de Transportes (ambos bajaron por ejemplo en el día de ayer) y Dow Jones de Industriales, medio mercado en definitiva, no se han movido por encima de los patrones envolventes de la semana pasada, pero con el Nasdaq abriendo brecha de una forma impresionante; lo que ha llevado al S&P500 a cerrar ligeramente por encima de la misma aunque sin batir resistencia ascendente de todo plazo. Esta falta de convergencia entre índices es la primera vez que se constata desde los mínimos del pasado diciembre y es un argumento que refuerza a los patrones envolventes aunque quizá no como formaciones de vuelta.

¿Necesidad de consolidación?

Probablemente y en el corto plazo. ¿Problemas serios a la vista? En absoluto. Ni del lado de los precios, ni del lado de la volatilidad, ni del lado del sentimiento inversor. Esas cosas, cuando se alcanzan niveles extremos como sucediera a finales de 2018, tardan tiempo en volver a conjurarse en contra de la inercia dominante de los mercados de renta variable: que en última instancia es siempre alcista por motivos evidentes: cueste un año, un lustro o una década, el ser humano sale siempre adelante.

Toda una cura de humildad, en cualquier caso, si no tuviéramos claro que los chartistas nos centramos en la idea de que proteger es más importante que ganar, en que no nosotros no estamos aquí para batir índices sino para que no nos metan un 40% en el cuerpo cada varios años. Rendimiento y volatilidad nos ocupan. Y sí, eso tiene un coste: a veces te pierdes algún notable rally por no comerte notables castañas. Y esta parece ser una de esas veces.

Ahora, con humildad, toca seguir gestionándolo desde la paciencia, incorporando algunas compañías a medida que los precios muestran su resistencia a venirse abajo, y sabiendo aceptar que hay dinero que un técnico no quiere ganar. Y que estaremos viendo ese tipo de dinero mientras el mercado no esté bajo control en términos de riesgo monetario. Y un stop loss bajo los mínimos de 2018 es todo lo que tenemos tras una meteórica vuelta en “v”. Es todo lo que, honestamente, puede aceptarse como nivel de refutación, por usar los términos que usarían Soros o Popper, si lo que quieres es hablar del ciclo, de la tendencia en cualquier de los plazos que podamos considerar aptos para un gráfico en tendencia. Y sí, escuece.